Franxicana Es
Mis manos se mueven, exploran y ensamblan.
Un pegamento mágico unifica mis mundos.
Aliciama es mi nombre artístico.
Lo creé a partir de mis nombres: Alicia y María. Me gusta que contenga la palabra “ama”, porque viene del verbo amar y porque amo la vida y lo que hago.
Soy mexicana y vivo en Francia.
Es extraño, pero aquí me siento más mexicana que allá. Estar aquí provoca en mí algo profundo, como si el entorno me invitara a volver hacia mí misma, a reconocerme y a redefinirme.
Llegué a Francia pensando que hablaba francés, hasta que descubrí que mi acento era tan fuerte que muchas personas no me entendían. A mi edad, mi lengua y mi cerebro ya no son tan moldeables.
Cuando salgo de mi casa, entro en un mundo más silencioso, y creo que eso me ha obligado a observarme y a reflexionar sobre quién soy, sobre lo que siento mientras camino por las calles mojadas de Rennes. El clima gris roza mi piel y me hace estremecer.
¿Quién soy realmente? ¿Qué es la identidad? Exploro lo que queda en mí al dejar mi México y lo que nace ahora al hacer mío este nuevo territorio.
Siempre he sido optimista, así que me digo que quiero integrarme, que quiero abrazar mis dos naciones como si fueran una sola, fusionarlas hasta que puedan habitar juntas dentro de mí. Así me sentiré menos dividida.
Tengo la sensación de estar aquí y allá al mismo tiempo. Es como si de mis pies nacieran largas raíces que atraviesan el Atlántico y continúan alimentándose del lugar donde nací. Nunca se romperán. Y, al mismo tiempo, nuevas raíces, más pequeñas, comienzan a aparecer de este lado del mundo, explorando lentamente los elementos de esta tierra.
Escribo, pero las palabras no siempre son suficientes, por eso recurro a la expresión gráfica.
Dentro de mí hay fragmentos rotos. Piden ser vistos, rescatados, transformados en forma y en sentido.
¿Cómo representar esta dualidad? ¿Cómo mostrar el vacío sin perder la gratitud, o los obstáculos y el florecimiento, si todo sucede al mismo tiempo?
Mi cuerpo reacciona: con algunas obras río, con otras lloro; a veces me duele el estómago; a veces me bloqueo y muchas veces las disfruto profundamente.
Y hay momentos en que el tiempo se detiene.
Mi arte es una manera de armonizar lo que habita en mí.
Abrazar dos culturas es, en realidad, abrazarme a mí misma.
Video Deby @entrecrepasytortillas
Video Alexa Berrones
Día y noche
Cuando en México sigue siendo día, en Francia ya está anocheciendo. Y cuando aquí preparo café, en México están ya viendo estrellas. Solo durante unas pocas horas nuestras luces coinciden. Por eso a veces imagino un mundo con un solo reloj, un solo mediodía, una sola luna visible para todos al mismo tiempo. Así, sentiría a mi gente de allá más cercana, y las llamadas no tendrían que esperar. Pero la tierra sigue girando y la mayor parte del tiempo estamos fuera de ritmo.
Luz y resonancia
Hay quienes dicen que México tiene más color que Francia. Yo encuentro colorido en ambos países: cada cultura me ilumina con sus propios matices. Vibro como péndulo entre dos faros culturales, dos lenguajes visuales, dejando que ambos me hablen. Convivo con dos sensibilidades estéticas, dos ritmos, dos fuentes de belleza. No compiten: dialogan. Y yo soy el espacio donde se encuentran.
Odorico
En un mosaico, cada fragmento por sí solo no dice mucho. Pero juntos forman algo que vibra, ahí se crea la magia: es un lenguaje común de color, paciencia y unión. Odorico llenó Rennes de mosaicos: piezas que dibujaron identidad urbana y belleza cotidiana. En este collage recupero su gesto con pedacitos de mi mundo mexicano, para hacer confluir dos culturas en un mismo círculo armonioso.
Laberinto médico
Llegamos. De pronto la salud se volvió un camino desconocido. Una noche, un dolor de mi hija me arrojó a buscar ayuda sin saber por dónde empezar. Me encontré metida en un laberinto: puertas cerradas, reglamentos invisibles, requisitos que no conocía… Sin entender del todo seguí indicaciones y salí del laboratorio llorando, preguntándome qué hacíamos tan lejos de casa. Con el tiempo fui comprendiendo el sistema, los seguros médicos y sus caminos. Ahora miro este laberinto sin tanta confusión: en sus elementos y formas aparece una armonía de gradientes, como un gesto de agradecimiento por lo aprendido y por el cuidado que me ofrece este país.
Ojo de Dios
Para los huicholes, pueblo indígena de México, el “Ojo de Dios” no es un adorno, sino una visión. Lo colocan en sus altares para pedir claridad, como una brújula espiritual. En esta obra he tomado esa forma simbólica y la he llenado de imágenes de Francia. El venado, para los huicholes, es el espíritu guía; el mensajero entre los hombres y lo sagrado, el que camina entre dimensiones. En esta composición, uno los dos países. Es una forma de bendecir mi camino en ambos: que tenga luz y sentido.
Bretaña
Nací en una tierra árida, amarilla ocre, donde la lluvia es espectáculo breve. Y ahora vivo en una región donde las gotas constantes forman un velo que me cubre sin avisar. Bretaña es agua. A veces el cielo se abre y me regala arcoíris mágicos que me alegran el corazón. La Vilaine me acompaña mientras recorro la ciudad y escucho a las gaviotas cantar como si el océano estuviera mucho más cerca de lo que marca el mapa. Sí, Bretaña es lluvia, río y mar. Bretaña es azul profundo. Je suis née dans une terre aride, ocre jaune, où la pluie est un spectacle bref. Et maintenant je vis dans une région où les gouttes constantes forment un voile qui me couvre sans prévenir. La Bretagne, c’est de l’eau. Parfois le ciel s’ouvre et m’offre des arcs-en-ciel magiques qui m’illuminent le cœur. La Vilaine m’accompagne tandis que je traverse la ville et j’écoute les mouettes chanter comme si l’océan était bien plus proche que ne l’indique la carte. Oui, la Bretagne, c’est la pluie, le fleuve et la mer. La Bretagne, c’est un bleu profond.
Corazón
Estoy flechada por dos países. Mi corazón está enamorado de ambos. La flecha tira en direcciones opuestas, duele… pero también brilla. Mi núcleo está coronado por un penacho azteca de mis antepasados. Entre sus rayos inferiores laten elementos franceses; todo se mezcla. En mi corazón late una devoción compartida por ambas naciones. No me pide elegir: solo palpita y une.
Xocolatl
En mi México el cacao tiene raíces originales y memoria antigua, estuvo presente en ceremonias, fue ofrecido a dioses y usado como moneda. Aún hoy, el chocolate guarda algo de rito: el calor de la olla de barro, la espuma que despierta el molinillo y el recuerdo de manos que lo recogen bajo el sol. En Francia descubro otra celebración: chocolates delicados como joyas comestibles, elaborados con paciencia y técnica. Deleite rústico, líquido en jarro, fino o brillante en vitrina… cada uno despierta un tipo distinto de fascinación.
Lluvia de quesos
Francia, por momentos, me sabe a queso. El quesero de mi colonia me sonríe y me guarda etiquetas para mi obra, como quien regala estampitas a una niña. En mi barrio Baud Chardonnet siento que pertenezco un poco más. El queso es más que alimento: es paisaje, tradición y sorpresa. Cuando pruebo uno, abre un mundo; pruebo otro y se abre otro distinto… A veces parece que aquí llovieran quesos: intensos, suaves, caprichosos, azules, jóvenes, añejos… Me encanta esta lluvia.
Croissant
La nostalgia a veces me toma por sorpresa y la enfrento como una luchadora. La estrella es un croissant perfecto que tiene el poder de desarmarme: cruje, se deshace en mi boca y todo se vuelve dicha. Entonces, por un instante, olvido la distancia, el mar de por medio, el nopal y la tortilla…
Expresar
Mi español es más barroco. Mi francés más minimalista.
Neologismo
Francotelefobia. Un sentimiento intenso que merece estar en el diccionario.
Lucha
Luchar… Fluir… Luchar… Fluir… Luchar… Fluir… Me siento más libre cuando dejo de luchar.
Mezcla
Aunque algunas piezas cambian de lugar y otras se agregan, sigo siendo una unidad.
Cuestión
En el avión, volando sobre el atlántico me pregunto siempre, ¿voy o vengo?
Suma
Es una suma de dos países que se unen en un latido.
Patria
Mon initiale et mes deux mondes, avec des parties rouges, blanches, vertes Mi inicial y mis dos mundos con partes rojas, blancas, verdes y azules. et bleues.